Consultas y Cursos de Tarot

Consultas y Cursos de Tarot

Cuando los Arcanos del tarot se memorizan, línea a línea, color a color, se inscriben como un tatuaje en el inconsciente y pasan a formar parte de esas imágenes cargadas de incontables sentidos que Jung denominó “arquetipos”, representando las facetas de nuestra misteriosa intimidad. Al cabo de un cierto tiempo, independientes del yo individual, se manifiestan como seres, nos hacen encarar la realidad a su manera, nos imponen su particular forma de sentir.

Los arcanos del tarot son aspectos profundos de nuestro espíritu, ellos adquieren voz, siendo manifestaciones que surgen del inconsciente, rechazan los límites del pensamiento racional negándose a manifestar sus secretos de otra forma que no sea un lenguaje poético.

 Pero es una poesía que excluye por completo el ego del escritor.

Los arcanos,  para hablar, nos exigen un olvido de nosotros mismos. Ni nuestras ideas, ni nuestras emociones, ni nuestros deseos deben inmiscuirse en el habla de estas entidades.

Desaparecer por completo y dejar que hablen las figuras, a veces de una forma tan sutil que se hace difícil comprender, es una labor que sobrepasa a la razón humana, obligatoriamente condenada a fracasar.

Es ineludible que el poeta, por traducir en su propio idioma un mensaje que no está hecho de palabras sino de “revelaciones luminosas”, lo adultere. Sin embargo,  a pesar de esto, el poema, si el lector trata de desentrañarlo con el espíritu de un buscador de tesoros, podrá despertarle las regiones más valiosas de su alma.

ALEJANDRO JODOROSWSKY